Son innumerables las ocasiones en las que el psicólogo, que enmarca su práctica en la clínica psicoanalítica, debe enfrentar la atención de un paciente en urgencia, que definimos como urgencia subjetiva y singular. Es decir es un abordaje caso a caso. La urgencia pensada como una ruptura aguda, exige al practicante a maniobras específicas que apunten a articular una demanda. Será, entonces, un trabajo preliminar.
Tanto en el trabajo institucional público o privado (hospitales, escuelas, centros comunitarios, sanatorios, etc.) así como en la práctica del consultorio privado se presenta el pedido de atención y contención del paciente con fuerte crisis, trastornos graves o fases de descompensación aguda. Este terreno de la práctica, a veces descuidado por los psicoanalistas, fue soportado o reivindicado por la psiquiatría haciendo lugar a la intervención psicofarmacológica imperial e instalando una clínica de la mirada y el silenciamiento “sintomático” clausurando el decir.
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